Tejido a mano con delicadeza y pasión, este monedero despliega una paleta de cálidos tonos ocres, entrelazados con hilos dorados que brillan suavemente, como el sol al atardecer. Su textura, rica y ligeramente elevada, remite al brocado y al ‘tejido de oro’ tibio, conferido por cada hebra metálica que aporta elegancia y calidez .
Cada puntada cuenta historias ancestrales de técnicas artesanales colombianas reconocidas por su valor cultural y simbólico












Valoraciones
No hay valoraciones aún.